Hay una diferencia grande entre la tesorería de una filà y la de casi cualquier otra asociación festiva: tú sabes con años de antelación cuándo te va a tocar el gasto grande.
En Alcoy, las 28 filaes se reparten en dos bandos y los cargos principales —Capitán y Alférez de cada bando— van rotando entre ellas. Y hay un detalle que lo cambia todo desde el punto de vista contable: la alferecía se ostenta el año anterior a la capitanía. No es un año caro. Son dos, seguidos.
Quien ostenta el cargo asume el coste de la indumentaria especial, y detrás vienen las escuadras, los boatos, los ballets, las carrozas y los espectáculos. Es el mayor desembolso que una filà hace en una década, y llega en dos ejercicios consecutivos que estaban marcados en el calendario desde hace años.
Eso es una maldición si te pilla improvisando y una ventaja enorme si lo tratas como lo que es: un gasto planificable.
El problema real no es el importe, es el reparto
Cuando llega el cargo, la filà no lo paga de golpe con lo que hay en caja. Se reparte: derramas extraordinarias, cuotas incrementadas durante los años previos, aportaciones específicas de quienes van en la escuadra, colaboraciones.
Y ahí es donde se complica, porque de repente el tesorero tiene que responder preguntas que la cuota normal no plantea nunca:
- ¿Quién ha pagado la derrama del cargo, que no es la cuota ordinaria?
- ¿Quién va en la escuadra y por tanto tiene una aportación distinta?
- ¿Cuánto lleva acumulado cada uno de los tres años de aportación extraordinaria?
- ¿Qué pasa con el que se da de baja a mitad del plan, habiendo pagado dos años?
- ¿Y con el que entra el año de la capitanía sin haber aportado nada antes?
Ninguna de esas preguntas se responde con un saldo. Se responden con un historial por concepto y por ejercicio, y esa es exactamente la parte que se lleva mal en una hoja de cálculo que cambia de manos cada vez que cambia la junta.
Conceptos separados, no un importe mayor
El error clásico es subir la cuota mensual durante los años del cargo y no distinguir nada más. Funciona hasta que alguien pregunta cuánto ha puesto para la capitanía, y la respuesta honesta es «no lo sé, va todo junto».
Lo que aguanta el paso de los años es tratar cada cosa como un concepto propio dentro de la cuota: cuota ordinaria por un lado, aportación de cargo por otro, escuadra por otro. Se cobran juntos, se contabilizan separados. Al año siguiente, cuando toque rendir cuentas de lo que costó el cargo y de quién lo pagó, los números ya están donde tienen que estar.
En Komissió una cuota no es un importe: es un tipo compuesto de conceptos, y cada concepto se prorratea al periodo que use la asociación. Lo contamos en detalle en cómo se cobran las cuotas — está escrito con vocabulario fallero, pero el circuito es el mismo.
El ejercicio, otra vez, no es el año natural
Las fiestas de Alcoy son en abril, por Sant Jordi; en otros pueblos caen en otras fechas. El ejercicio de una filà debería cerrarse después de sus fiestas, cuando ya han llegado las facturas de la fiesta, no el 31 de diciembre.
Con el cargo de por medio esto pesa el doble: si el ejercicio parte por la mitad los dos años del gasto grande, el balance que presentas en asamblea no cuenta la historia real de lo que costó la capitanía. Y esa es, probablemente, la asamblea más mirada de la década para tu filà.
Los grupos: escuadra, cargo, junta
Una filà no es una lista plana de festers. Hay escuadras, hay quien va en el cargo y quien no, hay junta. Y cada uno de esos grupos tiene aportaciones distintas en los años señalados.
Cuando el sistema entiende grupos con cuota heredada —que cada miembro pague lo que corresponde a su grupo sin tener que asignárselo uno a uno— eso deja de ser trabajo manual. Cuando no lo entiende, alguien acaba manteniendo una lista aparte, y esa lista aparte es la que siempre está desactualizada.
Para esto no hace falta un módulo especial
Un año de cargo no necesita una pantalla llamada «capitanía». Necesita cuatro cosas, y son las mismas que necesita cualquier asociación festiva bien llevada, solo que aquí se notan mucho más:
- Conceptos separados dentro de la cuota, para que la aportación de cargo no se confunda nunca con la ordinaria.
- Grupos con cuota heredada, para que la escuadra, la junta y quien va en el cargo paguen lo suyo sin asignárselo uno a uno.
- Historial por ejercicio, para poder decir cuánto lleva puesto cada fester a lo largo de los tres años del plan.
- Ejercicio que cierra cuando acaban tus fiestas, para que el balance de la asamblea del cargo cuente la historia completa.
Komissió tiene las cuatro, y las tiene porque nació en las comisiones falleras: son asociaciones festivas con el mismo problema de fondo, cuotas compuestas, grupos y un año que no es el natural. Sobre eso, la alferecía y la capitanía se planifican y se rinden como cualquier otro ejercicio, solo que con más ceros.
Si tienes el cargo a la vista y quieres ver cómo quedaría montado, cuéntanoslo. La conversación más útil es la que se tiene dos años antes, no el mes de las fiestas.